"La Rivista di Engramma (open access)" ISSN 1826-901X

207 | dicembre 2023

97888948401

Emociones

Del dolor y gloria de María

Victoria Cirlot

English abstract

Al Museu Frederic Marès di Barcellona si è aperta a fine novembre la mostra Emociones. Imágenes y gestos del pasado y del presente, che rimarrà aperta sino alla primavera 2024. Attraverso un confronto tra una selezione delle sculture del pieno Medioevo e del periodo tra la fase tarda dell'età di mezzo e il Rinascimento dalle collezioni del museo, e opere del XX secolo e di questo primo scorcio del XXI (tra cui figurano lavori di Tàpies, Fontana, Viola e Riera), si evidenzierà come filo conduttore la figura di Maria, Madre di Dio, nella transizione dal suo dolore alla sua gioia, seguendo una suddivisione in tre sezioni: I. El dolor de Maria, II. La ferida de Cristo, e III. La glòria de Maria. La ricontestualizzazione comparata sovratemporale rende possibili confronti e arricchimenti percettivi, in cui la figura della Vergine si pone come prototipo di chi consegue appunto la pienezza della gloria (e dunque della gioia) tramite la pienezza della sofferenza, e come immagine emblematica della com-passione, nel senso letterale della sua partecipazione alla morte del Figlio; Maria diviene dunque un modello – anche di espressioni e posture significanti – a cui il fedele si deve conformare, più che imitare: quella conformitas patrocinata da tante forme della sacralità medievale, per esempio dai Francescani, il cui fondatore, peraltro, riesce a modellare persino il suo corpo in forma Christi. Victoria Cirlot anticipa in questa sede alcune considerazioni al proposito, tratte dal testo del catalogo, in pubblicazione nel prossimo febbraio; le accompagnamo alla locandina dell'esposizione, che riproduce forse l'opera giustamente divenuta più iconica di questo tramando di Pathosformel: la rilettura del dipinto murale staccato col Cristo in pietà del Museo della Collegiata di Sant'Andrea a Empoli (dal suo battistero) operata da Bill Viola nel suo sublime Emergence, realizzato entro il suo progetto espositivo The Passions nel 2003, per il Getty Museum.

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De la tristeza a la alegría: este es el itinerario emocional que aquí nos ocupa, centrado en la figura de María, la Virgen y Madre de Cristo, Dios y hombre. María es la espectadora más próxima a la tragedia o la epopeya de la Edad Media cristiana en la que sobrevivieron los héroes y emergieron los santos, aunque no pudieran competir con la historia de Cristo. Fue aquélla una historia humilde, que exigió un estilo humilde (sermo humilis), lejos de la retórica antigua que en un estilo elevado (sermo sublimis) había construido los relatos de los grandes guerreros cuyo destino era la muerte en el combate. La humildad de la historia de Cristo se cifra en que su muerte será una terrible humillación, aunque paradójicamente en ella se oculte su gloria. Este es el gran tema que en la Edad Media se recreó intensamente a partir del siglo XIII con efectivas ampliaciones y elaboraciones de la Pasión que en los Evangelios se describía sin detalle, resuelta en unos textos que no permitían adquirir verdadera conciencia del gran suceso. En un Apéndice a un artículo sobre el estilo humilde titulado Gloria passionis, Erich Auerbach destacó la gran novedad de la historia, “lo nunca oído”, en donde el sufrimiento, la passio, era exaltada por un amor ardiente, convirtiéndola en gloriosa. Frente a todas las ideas clásicas, y sobre todo, frente al estoicismo, la perfección no residió en la superación de las pasiones, sino por el contrario en una completa inmersión en ellas, esto es, en el dolor y en el sufrimiento,  pues “el que no se entrega, sufriendo con él, a la passio del Salvador vive con el corazón endurecido, en la obturatio cordis” (Auerbach 1969, 70-79). En la figura de María se concentró esta nueva idea pues ella, al pie de la cruz, es la perfecta realización de la compasión, en el sentido literal de “la que sufre con”. 

Si la gran novedad cristiana residió en el modo en que se comprendió la relación estrecha entre dolor y gloria, hay que recordar que la unión de esos dos elementos poseen en la historia europea una dimensión estructural. Ernst Robert Curtius, al tratar de argumentar en una época de profunda crisis la unidad de la cultura europea, se ocupó de exponer la existencia de estructuras o “tópicos” que una y otra vez iban haciendo su aparición en distintos momentos históricos con mayor o menor creatividad. Así, por ejemplo, el topos fortitudo-sapientia (valor-sabiduría) que, como un conflicto o bien en perfecta armonía, podemos encontrar desde Homero hasta el siglo XVIII. La tópica de Curtius se alimentó tanto de Carl Gustav Jung como de Georges Dumézil, y también de las Pathosformel (fórmulas del pathos) de Aby Warburg a quien dedicó su libro, junto a Gustav Gröber (Curtius (1948), 2022, 252-256). Pero fue Gregory Nagy quien renovó la lectura de la Ilíada al desplazar la cólera de Aquiles a su dolor y gloria: su dolor por la muerte de Patroclo, que es lo que le incita a tomar de nuevo las armas, y su gloria (kléos) que alcanza con su muerte en la contienda. Y fue el significado del propio nombre de Aquiles, de ‘akhos’ que significa ‘pena’, ‘sufrimiento’, lo que le hizo recapitular acerca del verdadero tema del poema (Nagy 1994, 93-97). 

Así pues, del dolor a la gloria es tanto el recorrido de Aquiles como el de Cristo hombre o de María. Sin embargo, si la persistencia estructural resulta sorprendente cuando se la descubre porque nunca es evidente, lo que causa verdadero asombro son las elaboraciones que dotan a la misma estructura de significados diferentes, incluso a veces opuestos e inversos. Y no solo eso, sino que construyen historias diferentes, porque naturalmente la historia de Cristo y de María, no es la de Aquiles. 
En la escena de la pasión de Cristo en la cruz, Cristo no está solo. Sobre todo no está solo, no porque esté rodeado de soldados romanos y de judíos a quienes nada les importa lo que está allí ocurriendo, sino porque al pie de la cruz están los que le aman: María, Juan, María Magdalena, María, mujer de Clopás y hermana de su madre (Juan 19, 25-27). Todos aquellos que asistieron y sufrieron su muerte, y por quienes los místicos sentirán suprema envidia, son los que servirán de ejemplo para todos los que no pudieron estar presentes y que solo podrán, a través de la meditación y las visiones, acceder a una pasión que solo puede ser una “compasión”. Esa intensa participación activa en la muerte de Cristo será el centro de la vida cristiana, y además constituirá un modo de comprensión de la vida en la que dolor y sufrimiento ocupan un lugar axial. El dolor de María es, por tanto, aquello con lo que es necesario “conformarse” más que imitar, según el concepto de la conformitas forjado y difundido por el franciscanismo, la tendencia espiritual que más contribuyó a crear toda la concepción de la gloria passionis en la Edad Media. “La vida y la estigmatización de san Francisco de Asís convierte en realidad concreta la unión de pasión y sufrimiento, el salto místico de la una al otro”, comentaba Auerbach, a lo que habría que añadir todos aquellos textos que en la segunda mitad del siglo XIII ampliaron extensamente el relato de la Pasión aportando descripciones y detalles, que fueron también ampliamente representados en las artes del gótico.

Bibliografía
English Abstract

Preceded by a brief introduction, the text offers an extract from the catalogue text of the exhibition Emociones. Imágenes y gestos del pasado y del presente (Barcelona, Museu Frederic Marès, 30 November - 26 May 2024), written by the exhibition's curator, Victoria Cirlot. Through a comparison of a selection of sculptures from the late Middle Ages and the Renaissance from the museum's collections, and works from the 20th century and the early part of the 21st - including works by Tàpies, Fontana, Viola and Riera - the figure of Mary, Mother of God, in the transition from her sorrow to her joy, will be highlighted as a common thread, following a division into three sections: I. El dolor de Maria, II. La ferida de Cristo, and III. La glòria de Maria. The comparative supratemporal recontextualisation makes comparisons and perceptive enrichments possible, in which the figure of the Virgin stands as the prototype of one who achieves precisely the fullness of glory (and thus of joy) through the fullness of suffering, and as an emblematic image of com-passion, in the literal sense of her participation in the death of her Son.

keywords | Affects; Mysticism; Survivals; Lucio Fontana; Bill Viola.

Per citare questo articolo / To cite this article: Victoria Cirlot, Emociones. Del dolor y gloria de María, “La Rivista di Engramma” n. 207, dicembre 2023, pp. 223-225. | PDF

doi: https://doi.org/10.25432/1826-901X/2023.207.0022